La obra de Paula Castillo estará exhibida en Paraguay 609 el sabado 10 de octubre de 15 a 20 h en el evento Tinta para el final de los días, que reúne a editoriales, serigrafistas, diseñadores, tatuadores, djs y artistas. El evento es gratis. Paula también ha diseñador el afiche.
A pedido de la artista las obras no se mostrarán en este artículo, solamente los envoltorios con los que han sido realizadas.

¿Querés presentarte?
Me llamo Paula, soy colombiana. Hace cuatro años vivo en Argentina. Migre en 2022 a cursar la Maestría en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano. Soy socióloga, entre otras cosas.
¿Cómo empezaste a juntar paquetes de alfajor?
El primer alfajor que recuerdo es un Sin Culpa que venia en una caja de comida que me dieron en el colectivo Tienda León. Eso fue en julio 2018, cuando llegué a Buenos Aires con rumbo a Santa Fe, viajaba a cursar un cuatrimestre de sociología en la UNL. Ese empaque lo perdí, pero luego lo compré y guardé la etiqueta pensando en él.


El primer empaque que guarde fue de un alfajor cordobés, Quinta. Fue en el 2018 y ahora mismo está en alguna bolsa con otros papeles de ese viaje, en Bogotá, en Colombia.
Igual no fue sino hasta el 2022 cuando llegué a cursar la maestría que me obsesioné con la idea de armar un "cuadro" con los empaques (ojo, mi idea era poner un alfajor al lado del otro, formando una cuadrícula, solo eso). Supuse que si podía recordar el momento en el que comí mi primer alfajor iba a suceder lo mismo con todos los que guardara de ahí en más. Para mi no eran empaques de alfajores, eran imágenes que me ayudarían a recordar hechos y sensaciones.Así fui guardando uno tras o otro y empezaron a suceder cosas sin pensar: me regalaban alfajores, buscaba los empaques que no tenía en el kiosco, cuando viajaba a otras zonas del país buscaba los alfajores que se vendían allí y no había visto antes en Capital, descarté el consumo de alfajores artesanales porque los empaques no me sorprendían. De un momento a otro ya tenia suficientes etiquetas para armar un álbum. Así que compré un álbum de fotos en una feria y los puse todos allí. Sin ningún orden.
¿Es una golosina que hay en Colombia?
Hay uno. Solo uno, creo, Del Cerro. De sabor está bastante bien. Tengo una etiqueta de mi ultimo viaje a Colombia. Igual no se consume mucho, las personas prefieren comprar otras cosas.
¿Cuál es tu favorito?
Depende del tiempo y el espacio.
¿Cómo elegiste las figuras/santos?
Yo elegí al Gauchito Gil, de ahí en más, ellos me eligieron a mi.
¿Pensás en una paleta de colores para cada uno? ¿Cómo es el proceso del collage?
No los concibo como collages, para mi son pinturas con empaques de alfajores. Tal como quien pinta con oleo o acrílico (o cualquier otro pigmento) y se toma el tiempo de armar un color deseado, busco entre una caja de empaques con millones de colores para encontrar el color deseado. Si es cierto que no uso pincel, uso herramientas de corte, con eso me identifico.
Me apego mucho a la imagen "original". Selecciono un color del cual no tenga muchas dudas y desde ahí empiezo a seleccionar los colores del resto de la composición. Fue un proceso que se fue definiendo imagen tras imagen.


¿Cómo nació la idea de recrear a santos populares con los envoltorios, podrían haber sido hechos con empaques de otra cosa u otro tipo de texturas o recortes?
Un día simplemente apareció, como aparecen los altares del Gauchito Gil en la ruta y las paletas de colores en los kioscos. Y sí, un santo puede estar hecho de cualquier cosa.


Otros de tus proyectos son fanzines, muy pensados en sus formatos y tiradas limitadas. ¿Podés contarme un poco el origen y proceso de alguno de estos?
Un bloque de arcilla miniatura; 8 billetes de $10 y $20; una colección de 11 especies del mundo mineral desconocidas hasta ahora; un tomo de El Libro Gordo de Petete; una guía telefónica... ese es el origen de 5 de las publicaciones en las que estoy trabajando actualmente.
